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23 de octubre de 2011

La Ley de la Cosecha

Lo único que resiste el paso del tiempo es la Ley de la Cosecha: La tierra debe prepararse, sembrarse en ella con buena semilla, cultivarla, desbrozarla, regarla y luego abonarla gradualmente para que el cultivo crezca y se desarrolle hasta alcanzar su plena madurez. Lo mismo ocurre en la familia, en los negocios, en escuela o en cualquier actividad que emprendamos en la vida. No hay una solución instantánea que podamos aplicar para resolverlo todo solamente por medio de una Actitud Mental Positiva (AMP) y una serie de "fórmulas mágicas para alcanzar el éxito".

Cualquier negocio o actividad emprendidos en la estación apropiada y después del transcurso de tiempo suficiente, producirá resultados predecibles. La razón de ser de las estaciones es la productividad, y el propósito de nuestra actividad lo constituyen los resultados.

Los resultados son la cosecha producida por nuestros esfuerzos pasados. Si el agricultor siembra únicamente un puñado de semillas en la primavera, no puede esperar una cosecha abundante en el otoño. De la misma manera, si una persona ha participado en una cantidad mínima de actividades en el pasado, no debe esperar resultados significativos en el presente.
Los resultados son siempre directamente proporcionales al esfuerzo realizado, si éste se aplica en la dirección correcta. Los que descansan en la primavera no cosechan en el otoño, no importa lo grande que sean sus necesidades, sus deseos o las exigencias de los demás. Los resultados son las recompensas reservadas para aquellos que tuvieron la previsión de aprovechar las oportunidades y actuar inteligentemente para aprovecharlas. Si se pierde la oportunidad, no habrá recompensa.
No podemos ser descuidados en la educación de nuestros hijos. Es menester mantener comunicación constante con ellos, tratarlos con confianza y respeto, establecer límites, hacerles sentir en cada momento lo importante que son para nosotros, mostrarles nuestro amor en cada acción, etc. Si no actuamos de esta manera, no debemos extrañarnos que la cosecha sea escasa o que recojamos cizaña en lugar de trigo.

En las empresas le pedimos a nuestra fuerza de ventas que alcance ciertos indicadores y premiamos a la gente si logra conseguirlos. Los vendedores aprenden rápidamente que hay que perseguir resultados, eso es lo que se les pide y exige. En muchas ocasiones no logran percibir que las ventas constituyen el fruto del trabajo a largo plazo que depende de la calidad del producto o servicio, de la imagen de la marca, de la penetración en el mercado, del grado de motivación o entusiasmo que se ha logrado despertar en los prospectos, de su precalificación, presentación, cierre efectivo, etc. El éxito no se persigue, se atrae; es el resultado de la siembra y el cuidado seguido durante todo el proceso desde la siembra hasta lograr la cosecha. Todavía más grave es que ni siquiera se conozca el proceso de ventas, como cuando se ignora la secuencia que debe seguirse desde la siembra hasta la cosecha.

En las escuelas les pedimos a los estudiantes que repitan lo que nosotros les hemos dicho, les examinamos sobre los textos que nosotros les hemos dado. Ellos aprenden pronto el sistema -se condicionan-, adoptan un comportamiento reactivo, que en muchas ocasiones es el resultado de aprender lo que ven, del ejemplo de sus propios profesores. Se preocupan de "pasarla bien" y solamente a última hora estudian como para "repetir como perico" lo que se les enseñó. A menudo llegan a creer que todo en esta vida se puede encarar de la misma forma.

Algunos hábitos de inefectividad humana hunden sus raíces en nuestro condicionamiento social de pensamiento a corto plazo. Muchos estudiantes empiezan por retrasarse en la escuela y después estudian todo en el último momento y pasan sus exámenes, pero no aprenden para la vida. Muchos obtienen títulos y distinciones "estudiando en el último momento", leyendo o memorizando "discursos" cortos, tranzando con las autoridades "competentes", etc. Este comportamiento, evidentemente no funciona en la granja ni en la vida real. No podemos pasarnos semanas sin ordeñar a la vaca y luego correr al establo para ordeñarla desenfrenadamente. No podemos olvidarnos de sembrar en primavera, para después holgazanear durante el verano entero y finalmente trabajar muy duro durante el otoño para recoger la cosecha.

La oportunidad de la primavera es breve. La oportunidad se acerca, llega y pasa rápidamente. No se demora ni pausa para mirar hacia atrás. La oportunidad solamente se nos presenta una vez y aquellos que responden a su llegada actuando proactivamente y con un fin en mente, obtendrán la medida completa de los resultados deseados.

Todo lo que hacemos determina nuestros resultados futuros. Al igual que el agricultor que se ve inmerso en la actividad de arar el terreno en preparación para la siembra, tenemos que trabajar en el desarrollo de una base de competencias sólida. Al igual que el granjero que cuida y abona su siembra para destruir las hierbas nocivas y alimentar la semilla, tenemos que esforzarnos para desarrollar nuestras actitudes y aptitudes. Finalmente, al igual que el agricultor que atiende su cultivo desde la madrugada hasta la puesta del sol, anticipando la cosecha en el futuro, tenemos que dedicarnos al trabajo efectivo de forma disciplinada para obtener los resultados que deseamos.

Si en el pasado nuestras labores han producido una cosecha insuficiente, no podemos hacer nada para alterar este resultado. No podemos cambiar el pasado. No podemos pedirle a la naturaleza que haga una excepción a sus reglas, no importa el hambre que tengamos. La naturaleza tampoco permitirá que pidamos un adelanto a la tierra. Lo único que podemos hacer es prepararnos para la llegada inevitable de otra primavera - otra oportunidad - y a su llegada, sembrar, alimentar y cuidar nuestro cultivo con la mayor diligencia posible, recordando las consecuencias dolorosas de la negligencia pasada. Sin embargo, al traer a la memoria las consecuencias, no podemos permitir que éstas nos abrumen. Su lección debe servirnos y no abatirnos. Nuestros fracasos deben ser una escuela y no un lastre que condicione negativamente nuestros intentos futuros.
Durante todo el transcurso de nuestras vidas, experimentamos un número de primaveras y cosechas. Nuestra felicidad futura es raras veces el resultado de una sola cosecha. Es el resultado de una multitud de oportunidades individuales aprovechadas o tristemente descuidadas. Nuestra felicidad se basa en el efecto acumulado de nuestra actividad anterior.

jlortiz@itesm.mx
Published on october 13, 2011 5:05:28 p.m.
Portal Informativo: Sistema Tecnológico de Monterrey

20 de mayo de 2010

Educar para la vida


José Luis Ortiz*

Algunas preguntas clave que debemos plantearnos tanto los padres de familia como los profesores son: ¿Estamos educando para la vida o solamente transmitimos información, -instruyendo-? ¿Somos maestros o profesores? ¿Predicamos con el ejemplo o solamente expresamos con palabras lo que más tarde contradecimos con los hechos?

Motivar a nuestros hijos y alumnos a preguntar y enseñarles el cómo hacerlo debe ser parte de la misión de los padres y maestros, y también uno de sus objetivos fundamentales. Para que los educandos hagan suya la frase de Demócrito “Prefiero conocer una causa a ser el Rey de Persia” necesitamos ser interesados: interesarnos sobre los asuntos importantes de la vida, averiguar, aprender, buscar causas y predecir efectos, etc. De esta forma la vida será una búsqueda permanente del conocimiento, la potenciación de talentos y la superación continua. Quien tiene un fin en mente, algo que perseguir, una meta que alcanzar, un objetivo que cumplir, tiene también razones poderosas para vivir y aprovechar al máximo cada instante de su existencia.

En muchos hogares y escuelas nos han instruido para la prosperidad, en el mejor de los casos; pero no nos han educado para tener paz por medio del perdón, la flexibilidad, la tolerancia, la cultura de dar, el respeto, la búsqueda permanente del mejoramiento personal, etc. Sabemos que el ser humano es un ser biológico, sicológico y espiritual y no nos han entrenado para ser felices y productivos. Pocas veces conseguimos una educación integral de excelencia. ¿Por qué nuestro sistema educativo ha fracasado?

¿Cómo educamos a la gente para ser productiva? Cuando un alumno tiene problemas en un área específica del conocimiento, un elevado porcentaje de los profesores aconsejaría proporcionarle asistencia adicional en esa área y en muchos casos la asistencia de un sicólogo que le apoyen en la superación de esas “deficiencias”. No pensamos que si una persona es excelente en un área y deficiente en otra, habría que enviarlo por tiempo adicional y dedicar todos los recursos disponibles para potenciar al máximo sus fortalezas y no machacarle en sus debilidades. Hay una razón de peso para afirmar lo anterior: Ninguna personas puede ser buena en todo. Este es un paradigma equivocado: ¿por qué una persona debe tener notas elevadas en todos sus cursos? ¿Por qué el afán de ser buenos en todo? ¿Cuánto habrá perdido la humanidad por insistir en el paradigma anterior? Por ejemplo, el padre de Miguel Angel quería que el gran artista se convirtiera en contador, si su deseo se hubiera cumplido, la humanidad se hubiera perdido de uno de los artistas más geniales de la historia. Por lo anterior, lo que realmente se requiere es enfocarnos en nuestras potencialidades, en nuestros talentos y dejar de incidir en nuestras debilidades.

Muchas instituciones educativas se encuentran preocupadas por la disminución de los índices de reprobación, la deserción y el bajo nivel de adquisición de conocimientos de los estudiantes. Establecen planes, programas, estrategias y acciones tendientes a atacar la problemática en lugar de aumentar la competitividad de los egresados al educarlos realmente para la vida y no instruirlos para aprobar un examen o demostrar ciertos conocimientos que en muchas ocasiones tienen bajas posibilidades de aplicación. Los padres y profesores debemos ir a la raíz del problema, no tratando de curar con cáncer con aspirinas, no atacando los síntomas sino el origen de la enfermedad. En la mayoría de los casos las enfermedades tienen un origen emocional, mental o espiritual que se generan por falta de bases sólidas de índole formativa y no por falta de conocimientos.

*Director de la Carrera de Ing. Mecánica, ITESM Campus Querétaro, jlortiz@itesm.mx

El valor de la educación



José Luis Ortiz*

La educación es más valiosa a largo plazo que el dinero. Los padres debemos invertir primero en educación, ya que en realidad, el único activo que tienen nuestros hijos es su mente. Es muy importante enseñar a nuestros hijos a trabajar para aprender, no para ganar dinero. Ellos deben buscar un trabajo de acuerdo a lo que aprenderán, más que de acuerdo con lo que ganarán. Es mejor vaciar nuestros bolsillos en nuestra mente, ya que más tarde nuestra mente llenará nuestros bolsillos. Aprender un poco acerca de mucho, debe ser el lema de la gente progresista de nuestro tiempo. Esta idea la expresaba José Apráiz Barreiro, ilustre catedrático de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Bilbao con la frase: “Un ingeniero debe ser aprendiz de todo y especialista en algo”. Mientras más especializado es uno, más atrapado y dependiente es de la especialidad. Hoy sabemos que debido a la globalización, las nuevas tecnologías y la alta competitividad, la persona promedio debe esperar desempeñarse por lo menos en siete áreas distintas a lo largo de su vida profesional.

El éxito, el dinero, y la fama no se persiguen, se atraen; son una consecuencia de nuestra actitud y nuestras acciones y éstas están determinadas por nuestra educación. Es indispensable asumir en una educación integral, que la parte más difícil al dirigir una empresa consiste en manejar al personal, en aprender a manejar hombres en situaciones difíciles. El liderazgo es algo que los jóvenes deben aprender, ya que si no se es un buen líder, la gente nos dará la puñalada trampera a la primera oportunidad que se le presente. Una habilidad del líder consiste en manejar y pagar bien a personas que son más inteligentes que él en algún área técnica. Una persona inteligente contrata a personas más inteligentes que ella. Sabemos que en el mundo actual, lo único constante es el cambio, por lo tanto, lo que cuenta no es lo que sabemos, porque frecuentemente lo que sabemos es obsoleto; lo que realmente importa es qué tan rápido se puede aprender. Una de las actitudes limitantes más poderosas que existen es el temor. Los jóvenes deben aprender a enfrentarse a esta actitud. En muchas ocasiones, aquello que tememos carece de bases y no es más que una mentira con apariencia de realidad. No obstante el miedo que sentimos es tal que nos puede paralizar. Hablar en público es un buen ejemplo de esto y que se encuentra a la cabeza de la lista de los mayores temores del ser humano, incluso por encima del miedo a la misma muerte; a tal grado que cuando se le pide a alguna persona de diga algunas palabras ante un auditorio llega a expresar: “me quiero morir”, o lo que es lo mismo: prefiere morirse antes que hablar. Comunicarse de forma efectiva, expresando con claridad y elocuencia lo que se piensa, en situaciones de negocios, con amigos, familiares, etc. es otro de los aprendizajes invaluables que nuestros estudiantes deben adquirir y desarrollar. De acuerdo con los siquiatras, el miedo a hablar en público es causado por el miedo a destacar, a la crítica, al ridículo y a ser expulsado. El miedo a ser diferente impide que muchas personas busquen nuevas formas de resolver sus problemas. El joven debe aprender a hacer lo que el corazón le dicte, ya que será criticado de cualquier forma. Lo criticarán si lo hace y lo criticarán si no lo hace.

La habilidad de comunicación efectiva es tal vez la más importante de todas, ya que una persona puede tener ideas brillantes, pero si no las puede expresar de manera efectiva, estará anulada. Se dice que un líder es 50% lo que piensa y 50% cómo lo expresa. Las habilidades de ventas y mercadotecnia son difíciles para la mayoría de la gente, principalmente por el miedo al rechazo. Puede haber genios, pero si no saben comunicarse efectivamente con otros seres humanos, obtendrán como resultado ingresos lamentables. Robert Kiyosaki, autor del Bestseller: Padre Rico, Padre Pobre, aconseja en su obra que los jóvenes pasen al menos un año de su vida aprendiendo cómo vender. Incluso si no ganan dinero, sus habilidades de comunicación mejorarán. Y esto no tiene precio.

*Director de la Carrera de Ing. Mecánica, ITESM Campus Querétaro, jlortiz@itesm.mx

13 de abril de 2010

Educación y comunicación efectiva


José Luis Ortiz*


El American Board of Engineering and Technology (ABET) establece como una de las competencias genéricas relevantes en los graduados de las carreras de Ingeniería, la habilidad para comunicarse de forma efectiva. Si con la educación se pretende que un estudiante egresado de una carrera de ingeniería:

* Sea un buen líder en su familia, empresa o sociedad.

* Aumente su influencia, prestigio y habilidad para lograr que las cosas se realicen.

* Despierte entusiasmo entre la gente, lo cual constituye la base fundamental para un cierre de ventas, el trabajo en equipo efectivo y la consecución de logros que les lleve a una vida satisfactoria, plena y feliz.

Entonces la mayoría de los estudiantes de ingeniería en México necesitan sobreponerse a ciertas actitudes limitantes, que llegan incluso a considerar “naturales” y que entorpecen su desempeño en la vida.

Una de las actitudes limitantes más poderosas que existen es el temor. En muchas ocasiones, aquello a lo que se teme carece de bases y no es más que una mentira con apariencia de realidad. No obstante este temor es tal que puede llegar a provocar parálisis. Hablar en público es un buen ejemplo de esto y se encuentra a la cabeza de la lista de los mayores temores del ser humano. El adiestramiento y perfeccionamiento de los estudiantes como comunicadores efectivos puede serles de utilidad en los negocios –y en la vida–, más que el conjunto de todas las demás cosas que hayan estudiado, porque elimina la timidez y la falta de confianza en ellos mismos y les procura el valor y el aplomo para tratar con la gente, ya que el liderazgo generalmente le corresponde a la gente que sabe escuchar y ponerse de pie para expresar lo que piensa con efectividad.

Escuchar, pensar y expresar las ideas con claridad y soltura, tanto en conversaciones familiares, de amigos, de negocios, así como ante grupos más numerosos, es tal vez la habilidad más preciada del ser humano. Una equivocación del líder tiene consecuencias exponenciales. W. Edwards Deming, uno de los precursores del Milagro Japonés, determinó que las fallas de calidad es deben en un 85% a los líderes y sólo en un 15% a los trabajadores. Se dice además que un líder es 50% lo que piensa y un 50% cómo lo expresa; por lo que podemos inferir que la comunicación efectiva del líder constituye un factor de muy elevado impacto en el éxito de las organizaciones.

La comunicación tiene una función trascendental en nuestra relación de pareja, determina el tipo de nexos que tengamos con nuestros hijos y, en general, influye en nuestra capacidad para relacionarnos con los demás. A nivel empresarial, la capacidad para comunicarse asertivamente es parte fundamental del buen funcionamiento de una organización y juega un papel preponderante en las actividades diarias de la compañía: Las ventas, la atención al cliente y a los proveedores, la delegación de las responsabilidades, el proceso de negociación y el desarrollo de reuniones y planes de trabajo.

Una persona puede tener en mente grandes ideas, conceptos y proyectos; pero si no tiene la competencia para expresarlos claramente, entusiasmar, persuadir e influir a quienes lo escuchan, estará anulada. Los grandes líderes de la historia han sido capaces no solo de definir objetivos, sino también de saber venderlos, teniendo como premisa básica, que esto puede lograrse solamente si ellos mismos están convencidos de las metas planteadas. Los líderes seducen con ideas y trato a sus colaboradores. La seducción consiste en atraer, conquistar y convencer a los demás haciéndolos sentir los orgullosos de su propia participación y no en imponer o dar órdenes.

Se requiere leer más para poder decir más y se requiere mucha práctica para poder comunicarse de forma efectiva; adquirir y usar nuevo vocabulario, para emplear las palabras adecuadas al expresar las ideas. En el lenguaje de las computadoras se establece: “Si nada entra, nada sale”. Por lo que se debe contar con múltiples entradas como lecturas, experiencias, viajes, diálogos, conferencias, conciertos, contacto e interrelación con gente diversa, que sensibilice, afecte y conmueva en la experiencia diaria de la vida, la gente, las empresas, las instituciones, etc.

*Director de la Carrera de Ing. Mecánica, ITESM Campus Querétaro, jlortiz@itesm.mx

12 de junio de 2009

Nuestro país es pobre porque mostramos, en general, actitudes pobres

A continuación reproduzco el mensaje que un colega me ha enviado y que me parece pertinente incluir en el blog, -lo reproduzco en cursivas para no violar derechos de autor-:


Estimadísimo José Luis:

Usted que es un ícono en este tema de los valores, ética y política:

** Una nota interesante de nuestra entorno:

http://www.eluniversal.com.mx/notas/604309.html

** Y hablando de temas profundos como el plagio ó copy-paste... ideal para tema de conversación con nuestros alumnos:

http://contracorrientemx.wordpress.com/2009/06/12/antonio-sola-plagia-video-del-psoe-en-la-campana-de-fernando-elizondo-a-la-gubernatura-de-nuevo-leon/
http://www.fernandoelizondo.org/index.php?option=com_content&task=view&id=129&Itemid=131

Víctor Romero

10 de junio de 2009

El Bono Educativo (II)

José Luis Ortiz*

Este sistema permite eliminar la administración centralizada del Estado y la creación de un mercado competitivo en la educación.

Si se establece el monto del bono de acuerdo al nivel educativo y desempeño de los alumnos, manteniendo un mínimo que garantice la obligatoriedad de la educación básica, se estarían estimulando elevados niveles de aprovechamiento mediante montos más elevados a los buenos estudiantes, con accesos que pudieran ser incluso gratuitos, a los centros educativos de excelencia. De esta forma se promueve una cultura de calidad y un círculo virtuoso: alto desempeño, mejores escuelas, mejor calidad educativa, mejor calidad de vida.

Existen funcionando esquemas similares de financiamiento en varios países del mundo, con las modalidades propias que cada nación ha ido adaptando.

En España, específicamente en la Comunidad Valenciana, se ha utilizado para los niveles preescolar y primario en escuelas concertadas de carácter privado, en los que los padres de familia inscriben a sus hijos con esta subvención estatal.

En Suecia, este sistema se aplica para toda la educación primaria y secundaria y ha generado un cambio revolucionario a nivel de la demanda y la oferta educativa.

Chile ha sido uno de los países latinoamericanos que ha asombrado al mundo con su política económica, imitada por muchas naciones - entre ellas México - en su sistema de pensiones privadas, como en el caso del bono educativo, cuya ejecución se ha visto afectada por la entrada y salida del poder de diversas corrientes políticas.

Colombia lo ha utilizado principalmente porque los recursos destinados a la enseñanza secundaria no estaban llegando a todos los poblados de la nación y buscaron nuevos modelos más eficaces y eficientes de distribución presupuestal.

En nuestro país, este tema no es nuevo y existen varios autores y legisladores que han insistido en las bondades de este sistema de financiamiento, a la vez de un medio para mejorar la calidad educativa, sustentado en la competitividad de las instituciones públicas y privadas por un mercado cuyos clientes lógicamente buscarán la mejor relación beneficio/costo. Roberto Salinas León, Adolfo Gutiérrez Chávez, Erick Guerrero Rosas, Ricardo Salinas Pliego y Juan de Dios Castro Muñoz, quienes han afirmado en diversas ocasiones el carácter impostergable de la Reforma Educativa.

Con el bono educativo se lograrían dos objetivos: uno fiscal y otro personal. En el primer caso se lograría detener de una forma importante el derroche en el gasto educativo; y por el otro lado se dotaría a los padres de familia y a los educandos de la libertad de elegir las escuelas que les parezcan más convenientes para su futuro. La tesis es que el efecto neto de esta ecuación sería mejorar la calidad de la oferta educativa, y por lo tanto, a la larga, del nivel de bienestar de la sociedad.

Una de las consecuencias esperadas más importantes sería que los padres se involucren más en la educación de sus hijos, toda vez que adquieren el derecho de elegir, y seguramente estarán muy interesados en que su decisión sea la más acertada. La actitud de los alumnos mejora, y los progresos académicos no tardan en aparecer.

Las escuelas comprobarían también que las cosas no pueden continuar funcionando igual, que si no mejoran, paulatinamente se verán disminuidos sus recursos. Y muy probablemente se verán forzadas a reducir su gasto de gestión al mínimo, para poder destinar mayor esfuerzo y recursos a la educación efectiva.

Con el bono educativo, podremos esperar una mayor calidad en la oferta educativa y como consecuencia la posibilidad de tener en México el sistema educativo de excelencia que reclama la sociedad para sus jóvenes en formación, cuya evolución pueda producir el cambio que nuestro país demanda, hacia un mejor futuro para nuestros hijos.


Publicado en el periódico "El Corregidor de Querétaro", 29 de Mayo de 2009, p. 9.


El Bono Educativo (I)

José Luis Ortiz*

Un porcentaje muy elevado del gasto público destinado a educación se emplea en el gasto corriente y una cantidad mucho menor se dedica a inversión. Dentro del gasto corriente, el rubro de salarios resulta muy alto, lo que significa que quedan muy pocos recursos para otros renglones del gasto, tales como mantenimiento de escuelas, capacitación de profesores, mejora de la infraestructura, etc. Tampoco hay recursos suficientes para actividades destinadas a la investigación, desarrollo tecnológico e innovación educativos.

En varios países del mundo, se han enfrentado con problemas similares y se han aplicado diversas estrategias con respecto a su financiamiento para incrementar recursos de las escuelas y la calidad de los servicios educativos que ofrecen.

Milton Friedman - Premio Nobel en Economía en 1976 - publicó en 1955 su propuesta del bono educativo. Sin embargo fue hasta 1992 cuando el entonces Gobernador de Wisconsin decidió aplicarla por primera vez, a manera de prueba, en un pequeño condado de Milwaukee en las escuelas de educación elemental. Los resultados obtenidos con esta experiencia eran previsibles y contundentes: las escuelas cambiaron sus apariencias de edificios vetustos y descuidados a una nueva fisonomía en la que desaparecieron los grafitis y lucían limpias, ordenadas y remodeladas. Pero lo más importante es que se observaron cambios en el comportamiento del personal y los profesores: empezaron a llegar temprano, preparaban sus clases, interactuaban con los padres de familia, etc. En fin, la transformación fue sorprendente.

El cambio se debió a la idea de Friedman que consiste en que el gobierno deje de subsidiar a las escuelas, es decir, que deje de pagar de forma directa el cheque quincenal a los profesores, empleados y directivos y no se destinen presupuestos para el mantenimiento, infraestructura y otros gastos de operación, sino que crear un sistema de bonos, que en realidad son cheques que se entregan directamente a los padres de los alumnos para que ellos paguen la colegiatura en las escuelas de su libre elección. Estos bonos solamente podrían ser válidos en colegios y no se podían transferir a otros alumnos.

Algunos de los rasgos fundamentales de este sistema de financiamiento de la educación son:

1. El Estado sigue subsidiando a la educación, pero los recursos no se asignan a la oferta (las escuelas) sino a la demanda (los alumnos). Cada mes, semestre o año, el alumno o padre de familia va al banco para recoger su bono para pagar la colegiatura.

2. La educación continúa siendo gratuita, pues a pesar de que los alumnos pagan, ese dinero no sale de su bolsillo, sino del subsidio que el gobierno da directamente al alumno o al padre de familia.

3. El alumno o padre de familia son libres de elegir la escuela de su preferencia. Si no les agradan los servicios del plantel, pueden cambiar de escuela. Es un sistema de premios y castigos. En caso de elegir una escuela privada, el cheque o bono educativo cubre una parte proporcional de su colegiatura y el padre de familia deberá cubrir el resto.

4. Se requiere de una evaluación permanente y transparente tanto de las escuelas, como de los alumnos y para que los padres de familia tengan la información necesaria para hacer su elección.

5. La escuela pública ya no recibe en su totalidad dinero directo del gobierno, sino de los propios estudiantes. Se trata pues, de un subsidio indirecto, de tal suerte que la escuela sabe que sus ingresos dependen de la cantidad de alumnos que pueda conquistar y retener. Si tiene muchos alumnos, tendrá más recursos.

6. Las escuelas cuentan con el total derecho de contratar o despedir personal, así como de dictar sus propias políticas de seguros, salud, etc.

7. La organización interna para la toma de decisiones queda al criterio absoluto de los profesores. Podían organizarse como cooperativa, como sociedad anónima, etc.

*Publicado en el periódico "El Corregidor de Querétaro", 22 de mayo, p. 9.