4 de julio de 2009

La importancia del desarrollo de competencias genéricas


“Siembra un pensamiento, cosecha una acción; siembra una acción, cosecha un hábito. Siembra un hábito, cosecha un carácter; siembra un carácter, cosecha un destino.”


Séneca


Sabemos que nuestros hijos y alumnos deberán ser personas altamente efectivas para lograr tener una vida plena, feliz y exitosa en un mundo altamente competitivo. Para responder a este desafío, las instituciones educativas hacen cada vez más énfasis en las competencias como elemento medular del diseño curricular. Pero ¿Qué son las competencias? ¿Cuál es la importancia de las competencias genéricas? ¿Cuál es la responsabilidad de la familia y la escuela en el desarrollo de estas competencias?

En los párrafos siguientes podrán despejarse estas cuestiones básicas y tal vez motivar a la investigación de aspectos más profundos sobre esta temática.

Las competencias son características subyacentes de las personas, que se encuentran vinculadas con la efectividad en su desempeño en términos de criterios establecidos.

Nuestras competencias son determinadas por nuestros hábitos. Un hábito resulta de la intersección de conocimientos, habilidades y motivación. El paradigma el conocimiento es el qué hacer y el por qué hacerlo, la habilidad es el cómo hacer y la motivación es el querer hacerlo. Así, una persona puede tener el conocimiento y la habilidad para escuchar a los demás, pero si no quiere hacerlo, sencillamente no será efectiva.

Los hábitos son pautas consistentes, y a menudo inconscientes que expresan nuestro carácter y generan nuestra efectividad o nuestra inefectividad. Tal desempeño es producto de los conocimientos, valores, habilidades, actitudes y conductas que nos permiten incorporarnos, interactuar con éxito en los ámbitos personal, familiar, escolar, profesional, social, etc. y tener el estilo de vida que nos haga transitar sobre el camino de la felicidad.

Del análisis de estas definiciones puede concluirse que las competencias:

1. Son características inherentes de la persona; una vez desarrolladas, tienden a ser permanecer en ella.

2. Se ponen de manifiesto cuando se ejecuta una tarea o se realiza un trabajo,

3. Están relacionadas con la ejecución exitosa en una actividad, sea laboral o de otra índole.

4. Tienen una relación causal con el rendimiento, es decir, no están solamente asociadas con el éxito, sino que se asume que realmente lo causan.

5. Pueden ser generalizables a más de una actividad (competencias genéricas).

Una competencia es lo que hace que la persona sea, valga la redundancia, "competente" para realizar un trabajo o una actividad y exitoso en la misma, lo que puede significar la conjunción de conocimientos, habilidades, disposiciones y conductas específicas. Si falla alguno de esos aspectos, y el mismo se requiere para lograr algo, ya no se es "competente".
El único activo real que tienen los niños y los jóvenes es su mente, por lo que es muy importante enseñar a nuestros hijos a trabajar para aprender, no para ganar dinero. Ellos deben buscar un trabajo de acuerdo a lo que aprenderán, más que de acuerdo con lo que ganarán. Aprender un poco acerca de mucho, desarrollar las competencias genéricas para afrontar de manera efectiva los retos de un mundo complejo y cambiante como el que vivimos, debe ser el lema de los jóvenes de nuestro tiempo.
Las competencias genéricas son competencias transversales que son transferibles a multitud de funciones y tareas, que hacen que la persona sea flexible y se adapte a diferentes situaciones y dominios. Ejemplos de estas competencias son: el liderazgo positivo, la comunicación efectiva, el dominio y uso adecuado de otros idiomas, la habilidad para aprender por cuenta propia, etc. Las competencias específicas, en cambio son aquellas directamente relacionadas con una ocupación o disciplina y que difícilmente pueden extrapolarse a otros ámbitos.
Mientras más especializado es uno, más atrapado y dependiente es de la especialidad. Desarrollar competencias específicas descuidando las competencias genéricas o básicas, limita enormemente nuestro desempeño personal, familiar, social, profesional y ciudadano. Hoy sabemos que debido a la globalización, las nuevas tecnologías y la alta competitividad de las organizaciones, la persona promedio debe esperar desempeñarse por lo menos en siete áreas distintas a lo largo de su vida profesional. Actualmente, lo único constante es el cambio. Frecuentemente, lo que cuenta no es lo que sabemos, porque frecuentemente lo que sabemos es obsoleto; lo que realmente importa es qué tan rápido se puede aprender.
El enfoque del diseño curricular por competencias permite encontrar la convergencia entre la educación –en la que la instrucción solamente es una parte– y nuestro desempeño en la vida –en el que el aspecto laboral solamente es también una parte–. Esto representa un reto importante en la búsqueda de espacios formativos que permitan a nuestros hijos y alumnos acercarse a los espacios reales e interactuar con ellos.
El desarrollo de competencias genéricas constituye una responsabilidad compartida entre el sujeto, la familia y la escuela. Existe una serie de creencias, actitudes y conductas que impiden u obstaculizan el desarrollo de estas competencias, muchas de ellas generadas por malas experiencias vividas desde la infancia, que nos han condicionado y hecho proclives a la mediocridad y al conformismo que evitan que nos sobrepongamos al fracaso; creando pretextos, excusas y justificaciones que nos impiden tratar nuevamente para lograr ser competentes. La Programación Neurolingüística (PNL) puede ser un instrumento poderoso para reprogramar nuevamente la mente e introducirle información acerca de todos los principios que rigen nuestra mala experiencia, para así desbloquear esas falsas creencias que se arraigaron y que no nos permiten tomar las acciones que desarrollen las competencias que deseamos. Esta labor es muy efectiva sobre todo si se desarrolla a través de un proceso sinérgico en el trinomio: educando-padres-maestros.


Artículo publicado en el periódico "El Corregidor de Querétaro", los días 19 y 26 de Junio de 2009.



15 de junio de 2009

Necesitamos líderes, no jefes

“Comienzo con la premisa de que la función del líder es producir más líderes, no más seguidores.”

Ralph Nader


En cualquier grupo humano se requiere de líderes, no de jefes, para construir relaciones sanas y personas plenas, realizadas y felices, dentro de un grupo, empresa, institución o nación.

Existen tres caminos para hacer que un equipo realice su trabajo: La autoridad, el poder o la influencia. Quien ocupa una posición de jefatura, dispone de la autoridad y el poder para hacer que otros hagan lo que tienen que hacer, no por auténtica disposición ni con entusiasmo, sino por imposición. La autoridad y el poder apenas alcanzan para que la gente haga su trabajo porque lo tiene que hacer.

Si como jefe se necesita premiar o castigar, la persona se encuentra inmersa en una transacción con el otro, no en una relación. La influencia tiene que ver con la posibilidad de que la gente haga su trabajo por su cuenta con verdadero entusiasmo, porque es el líder quien invita a la tarea; porque el líder mismo es una invitación al logro porque no recurre al poder y a la autoridad para lograr que la gente se mueva hacia el logro de objetivos.

Si se actúa con el poder y la autoridad que confiere un nombramiento y se cree que esa investidura es suficiente para conformar al gusto el pequeño planeta en el que se impera, entonces, se es un jefe. El jefe inspira miedo, se le teme, se le da vuelta; se le sonríe de frente y se le critica de espaldas; tal vez se le odia en secreto. El líder inspira confianza, inyecta entusiasmo, envuelve a los demás en aire de espontánea simpatía, da poder a su gente; cuando él está presente fortalece al grupo. El líder da el ejemplo, trabaja con los demás, como los demás y para los demás; es congruente con su pensar, decir y hacer; su deber es el propio de todos, va al frente marcando el paso. Un jefe conforma a un grupo de “seguidores”; en cambio, el líder conforma a un grupo de líderes. El jefe hace del trabajo una carga; el líder, un privilegio. El jefe, se da el lujo que le confiere su autoridad de llegar con demoras y en el mejor de los casos llega a tiempo; el líder llega por adelantado, mostrando a sí mismo y a sus colaboradores que el liderazgo empieza con el liderazgo de uno mismo, con responsabilidad y compromiso personal además de la responsabilidad y el compromiso con el grupo. Siempre antes, un paso adelante, una mirada más allá que sus colaboradores. No hay nada más desmotivante para la conducta del grupo que un jefe que pretende aprovecharse de los demás y colgarse los galones que otros han conseguido, de asumir los logros del grupo como suyos.

¿No deberíamos empezar por el emplear el nombre correcto en las empresas e instituciones para el puesto de la persona que debe liderar a un verdadero equipo? ¿No deberemos llamarlos líderes en lugar de “jefes” si verdaderamente ejercen las funciones del liderazgo? Esta designación debe ser acorde con la conducta de la persona. Si ejerce el mandato solamente por nombramiento, deberá llamarse jefe; si ejerce el liderazgo por su congruencia y ejemplo, debe llamarse líder, que es la expresión amplia del amor al prójimo y el espíritu de servicio a los demás.

La autoridad estará en crisis y los resultados se encontrarán en grave riesgo cuando quien manda se contenta con ser un jefe, sin comprometerse verdadera, lógica y genuinamente en convertirse en líder. Lo que necesita un grupo, grande o pequeño; es tener al frente, no a un oportunista arrogante, sino a un servidor sincero.


Publicado en el periódico "El Corregidor de Querétaro", el día 12 de Junio de 2009, p. 2.

14 de junio de 2009

Libro recomendado

Heroic Living Book Trailer, by Chris Lowney. Para ver el promocional de este estupendo libro, acceda a la siguiente liga de youtube: http://www.youtube.com/watch?v=oU-bdlsuksc

12 de junio de 2009

Nuestro país es pobre porque mostramos, en general, actitudes pobres

A continuación reproduzco el mensaje que un colega me ha enviado y que me parece pertinente incluir en el blog, -lo reproduzco en cursivas para no violar derechos de autor-:


Estimadísimo José Luis:

Usted que es un ícono en este tema de los valores, ética y política:

** Una nota interesante de nuestra entorno:

http://www.eluniversal.com.mx/notas/604309.html

** Y hablando de temas profundos como el plagio ó copy-paste... ideal para tema de conversación con nuestros alumnos:

http://contracorrientemx.wordpress.com/2009/06/12/antonio-sola-plagia-video-del-psoe-en-la-campana-de-fernando-elizondo-a-la-gubernatura-de-nuevo-leon/
http://www.fernandoelizondo.org/index.php?option=com_content&task=view&id=129&Itemid=131

Víctor Romero